Un mal trabajo

Un mal trabajo

El otro día leí un artículo en internet que trataba sobre las películas que hicieron que no se volviera a contar con uno o varios de sus protagonistas aunque hasta ese momento hubiesen gozado de fama por trabajos anteriores. Bien porque tuvieron tanta fama que ésta se les subió a la cabeza e hicieron locuras (Mark Hamill y Carrie Fisher tras el éxito de «La guerra de las galaxias» es un buen ejemplo) o, y esta es la mayor razón, porque las películas que protagonizaron fueron extremadamente malas. Encontramos en esta parte a actores de la talla de John Travolta, Demi Moore, Elizabeth Berkley (aunque en este caso tampoco es que fuese una actriz que tuviera demasiado renombre salvo por su papel en la serie noventera «Salvados por la campana»), Kevin Costner, Sean Connery o Geena Davies, que aceptaron un mal trabajo. Y aquí están algunas de las películas que acabaron (o casi) con sus carreras: «Campo de batalla la tierra» le hizo mucho daño a John Travolta, «La isla de las cabezas cortadas» acabó con Geena Davies, «Waterworld» y «Mensajero del futuro» se ventilaron a Kevin Costner y qué decir de «La liga de los hombres extraordinarios», pobre Sean Connery. ¿Alguien se acuerda de la «Catwoman» de Halle Berry? Me refiero para bien.

Como vemos, por culpa de un mal trabajo podemos echar a perder todo un derrotero de buen nombre. También puede ocurrirnos a nosotros si no tenemos cuidado con nuestros trabajos de impermeabilización. Por mucho que tengamos una lamina asfáltica autoprotegida de la mejor calidad, no nos servirá de nada si a la hora de colocarla no lo hacemos bien, bien por no usar materiales y herramientas adecuados o bien por trabajar con prisas sin estar atentos a los detalles. Un mal trabajo en labores de impermeabilización puede generar muchos problemas a posteriori que son más difíciles de solventar.

Así que no imitemos a Cuba Gooding Jr. en «Boat trip» ni a Eddie Murphy en «Pluto Nash» y que se recuerde de nuestro trabajo lo bien que lo hicimos.