Torres de Hanoi

Torres de Hanoi

Las torres de Lucas, más conocidas como torres de Hanoi, es un tipo de juego de lógica que entra dentro de las llamadas matemáticas recreativas. El juego consiste en una base con tres palos situados en vertical. En uno de ellos se introducen varios discos de distintos tamaños. El numero de discos indica la dificultad, y ésta crece a nivel exponencial, a más discos, más movimientos a tener en cuenta. Las reglas son sencillas, debemos pasar todos los discos, de uno en uno, de un palo a otro. Parece fácil, ¿no es cierto? ¿Dónde radica la dificultad, y la genialidad, de este juego de ingenio? En el orden de colocación de los discos. No se puede colocar un disco encima de otro si el que queda encima es de mayor tamaño. Ahora la cosa se complica. Con tres discos, lo mínimo para empezar a jugar, se necesitan un mínimo de siete movimientos. Para completarlo con cuatro discos, necesitaremos quince. Según una leyenda hindú (que en realidad no existe, fue inventada por el creador del juego para darle publicidad) unos monjes poseen en su monasterio una de esas torres de Hanoi con 64 discos. Esa leyenda inventada dice que en el momento de completar el juego, el mundo será destruido. Pero no debemos preocuparnos ya que conseguirlo le llevaría a los monjes cientos de millones de años, por rápido que fuesen.

Colocar una tela asfáltica no es tan complicado como resolver este juego de ingenio, pero si es cierto que tenemos que cumplir con ciertas «reglas» de colocación. Debemos preparar la superficie limpiándola bien y, en caso de ser necesario, aplicando una capa de imprimación. También debemos colocar aislamiento térmico, membranas impermeabilizantes, bandas de refuerzo… En caso de ser necesario también podemos necesitar capas separadoras o antipunzonantes. Como en las torres de Hanoi, el orden de colocación es vital para conseguir la máxima impermeabilización.

Si algún día os animáis a jugar a este juego de Édouard Lucas, os esperan unas tardes entretenidas dándole a la materia gris.