Resolver problemas

Resolver problemas

¿Habéis oído hablar del nudo gordiano? Es una historia muy interesante que proviene de una leyenda griega. Cuenta la leyenda que cuando Alejandro Magno se apoderó de la ciudad de Frigia, se encontró con una tradición de aquel pueblo que le resultó curiosa. El caso es que alrededor de una columna había una cuerda que a su vez rodeaba un carro. Esta cuerda no tenía ni principio ni fin, era toda una (aunque en realidad los cabos estaban escondidos muy ingeniosamente en el interior de la cuerda). La tradición decía que quien fuese capaz de desatar esa cuerda y separar la columna del carro sería el conquistador de toda Asia. Ni corto ni perezoso, Alejandro Magno sacó su espada y sin mediar palabra cortó el nudo. Según el historiador romano Curcio Rufo Alejandro dijo: «Es lo mismo cortarlo que desatarlo». Esta historia ha llegado hasta nuestros días y muchos utilizan la expresión «cortar el nudo gordiano» para hacer referencia una forma de resolver problemas directa y tajante, sin contemplaciones.

Es cierto que es una manera de resolver problemas, pero hay muchas otras opciones. Depende de la situación en la que nos encontremos, resolver problemas debe ser algo que vaya mucho más allá de un acto impulsivo y casi sin pensar. En ocasiones deberemos darle muchas vueltas a la cabeza para hallar una solución adecuada. Si nos estamos enfrentando a un problema de humedades tendremos que analizar muchas variables, en que zona han aparecido, si está cerca del exterior, si es por el techo o por la pared, si es un primer piso o en un ático… Teniendo en cuenta todas las opciones será más probable encontrar una solución aceptable y que no sea demasiado drástica.

Ante la aparición de humedades en un ático, es posible que Alejandro Magno optara por arrancar las telas asfálticas para terrazas sin más y colocar unas nuevas, pero si hacemos bien nuestro trabajo (aunque pueda parecer que perdemos el tiempo) es posible que eso no sea necesario y sólo tengamos que arreglar alguna unión o colocar algún parche, limitando así los gastos de la obra. Para resolver problemas de esta índole deberemos darle un par de vueltas al coco.