Normativas en el sector de la construcción

Normativas en el sector de la construcción

Si salimos a la calle y le preguntamos a cualquier adolescente que nos encontremos qué opinan sobre las normas, ¿qué respuesta pensáis que nos darían? «Molan mogollón», «me encantan», «tengo muy pocas, me gustaría tener más»… Todos hemos sido adolescentes (a no ser que quien lea esto tenga menos de diez años, cosa poco probable) y sabemos que estas respuestas distan mucho de la realidad. Por norma general los adolescentes cada vez demandan menos normas y más libertad para hacer lo que quieran. Y hasta cierto grado, a todos nos pasa un poco lo mismo. Cuando encontramos una norma que restringe en cierto modo nuestra libertad no suele gustarnos. Sin embargo, las normas son necesarias. ¿Qué sería de nuestra sociedad si no tuviésemos normas que limiten lo que podemos hacer o regulen ciertas formas de actuar? En casi cualquier ámbito de la vida necesitamos ciertas normas. ¿Qué sería del tráfico sin señales de advertencia o prohibición? ¿Cuántos abusos se generarían en las empresas si los jefes no contaran con normas que limitaran horarios o tipos de trabajos? ¿Y si no hubiera normativas en el sector de la construcción? En este caso las normativas en el sector de la construcción aseguran que los materiales que se utilizan para construir un edificio, reparar una cubierta o colocar telas asfálticas cumplan con los requisitos necesarios que aseguran que los materiales han pasado por las pruebas que exige la ley y son los apropiados para el trabajo que se va a realizar. Una de las normativas en el sector de la construcción es la UNE EN 13707 que hace referencia a las láminas flexibles bituminosas para la impermeabilización y establece parámetros a cumplir respecto a su resistencia a las altas temperaturas, flexibilidad, resistencia al desgarro, resistencia al impacto o la estanqueidad tras alargamiento a baja temperatura.

Sea como fuere, las normas son necesarias y aportan cierto grado de seguridad y tranquilidad a nuestras vidas.