Navaja suiza multiusos

Navaja suiza multiusos

En la mitad de la década de los 80 muchos seguíamos una serie de cuyo protagonista se decía que era capaz de hacer una bomba con un chicle. Richard Dean Anderson daba vida a un agente de la Fundción Phoenyx llamado McGyver. Duró siete años en antena (parece mentira) y una de las cosas que más recuerdo de esa serie es que yo (y muchos otros niños) quería una navaja como la suya. Esa navaja suiza multiusos que tanto valía para cortar una manzana como para desactivar un misil. Es curioso que la primera navaja suiza multiusos fue creada por Karl Elsener (que tenía una compañía de fabricación de equipamiento quirúrgico) porque le parecía una barbaridad que el ejército suizo utilizara navajas de bolsillo hechas por los alemanes. En aquel entonces se le llamó «cuchillo de soldado» y contaba con una navaja, un destornillador (indispensable para desmontar y montar los fusiles), un abrelatas para poder abrir los víveres y un sacabocados. No le convenció demasiado el resultado y, en 1896, le añadió un cambio revolucionario: un único resorte especial que permitía utilizar todas las herramientas. Además añadió dos herramientas más: una segunda cuchilla y un sacacorchos.

Lo cierto es que las herramientas multifunción son muy versátiles y permiten acomodarse a distintos tipos de trabajos, pero no sirven para todo, mal que le pese a McGyver. Para muchas situaciones es necesario utilizar herramientas específicas. Si queremos colocar una tela asfáltica de poliester del estilo esterdan 40 p elast no nos servirá una navaja suiza para su aplicación (a no ser que disponga de soplete, nunca se sabe). Tampoco nos serviría para la aplicación de productos que preparen la zona. Nunca viene de más tener una navaja suiza multiusos en el bolsillo por si tenemos que hacer frente a algún criminal o apretar un tornillo, pero recordemos que una herramienta específica siempre hará una mejor labor si se utiliza para el fin que ha sido creada.