Los Girasoles

Los girasoles

¿Habéis oído hablar de la helianthus anuus? Lo más probable es que ni siquiera os suene el nombre. Eso es porque os he mencionado el nombre en latín de la planta que comúnmente conocemos como girasol. El nombre en español viene por ese movimiento tan particular que le caracteriza, buscando siempre estar de cara al sol. Los girasoles pueden llegar a alcanzar los tres metros de altura, así que necesitan mucha energía para sustentarse, de ahí ese movimiento que los caracteriza. Sin embargo, no vamos a hablar del movimiento del girasol, sino de la forma en la que se reparten las pepitas en su interior. El patrón en espiral de las semillas dentro de la cabeza del girasol sigue la secuencia de Fibonacci: 1, 2, 3, 5, 8, 13, 21, 34, 55, 89, 144 y seguimos. Cada número viene dado por la suma de los dos anteriores. ¿Simple casualidad? Lo cierto es que no, el diseño en espiral tiene dos beneficios muy concretos: que las nuevas hojas no bloqueen el sol de las anteriores y aprovechar al máximo la superficie sin desaprovechar el espacio.

A la hora de diseñar elementos impermeabilizantes, debemos tener en cuenta muchos aspectos, pero uno de ello es cubrir al máximo la zona a impermeabilizar y aprovechar bien el espacio. Debemos tomar bien las medidas para que a la hora de colocar una lámina asfáltica autoprotegida maximicemos el material de tal forma que toda la superficie quede protegida y nos sobre el menor material posible. Debemos intentar ser tan eficientes como lo es aquello que observamos en la naturaleza. Esos patrones que encontramos en diseños tan aparentemente sencillos como el de los girasoles pueden ayudarnos a solucionar problemas o crear nuevos materiales cada vez más eficaces. De hecho, hay una rama de la ciencia llamada biomimética que se encarga de estudiar y analizar la naturaleza para eso mismo.

Un último detalle en cuanto a plantas como los girasoles o las margaritas: si contamos el número de pétalos que tienen nos dará un número de la secuencia de Fibonacci (siempre y cuando no se les haya caído alguno).