La protección de una cubierta transitable

La protección de una cubierta transitable

Era conocido por los romanos como “el azote de Dios”. Puso en jaque al Imperio Romano en distintas ocasiones llegando a sitiar Constantinopla, hoy conocida como Estambul. Por aquel entonces Roma ya no era el centro del Imperio. Durante esta última etapa del Imperio Romano, éste se había dividido en dos: el imperio oriental y el imperio occidental con capitales en Constantinopla y Rávena respectivamente. El encargado de ponerle las cosas complicadas a los romanos fue el último rey del pueblo de los hunos, Atila. A pesar de sus conquistas y de haber controlado para aquel entonces gran parte de Europa, muchos conocen a Atila por una referencia a su caballo, del cual se decía que allí por donde pasaba no volvía a crecer la hierba. Los hunos tenían tres animales sagrados y uno de ellos era el caballo. Por esa razón no los adornaban. Los consideraban una prolongación de su propio cuerpo. Y para Atila, Othar(que era el nombre de su caballo más famoso, aunque tuvo otros) no era una excepción.

Hoy en día es poco probable que Othar camine sobre nuestras cubiertas transitables, pero si pueden hacerlo otros caballos menos conocidos, personas y vehículos. De ahí que cuando preparemos una cubierta transitable tengamos que hacerlo bien. La protección de una cubierta transitable es más que los acabados finales. Si queremos que la protección de una cubierta transitable sea la adecuada debemos empezar desde el principio. Dependiendo de la zona en cuestión que haya que impermeabilizar, quizá debamos empezar con una capa de pintura impermeabilizante como la revestidan de Danosa y sobre esta colocar otros elementos como la tela asfáltica, una membrana impermeabilizante e incluso una capa antipunzonante.

Cuando nos encarguemos de la protección de una cubierta transitable pensemos en todo lo que va a tener que soportar. Quizá no pase por encima Othar, el famoso caballo de Atila, pero debería estar preparada para cualquier contingencia.