Era de la comunicación

Era de la comunicación

El otro día escuché un monólogo interesante sobre la comunicación con teléfonos móviles en esta era de la comunicación. En este monólogo se reflexionaba sobre lo mucho que habrían perdido los cuentos clásicos si la comunicación hubiera sido tan rápida como lo es hoy en día. Y es cierto, habló de algunos de esos cuentos y el factor comunicación (o la falta de la misma) era el denominador común de todos ellos. No sólo de los cuentos, también de las tragedias escritas por grandes escritores. Pensemos en Romeo y Julieta. La mayor carga emocional sucede al final de la historia. Ojo que, si no conocéis este libro, a partir de ahora entramos en territorio spoiler. El caso es que Julieta simula un suicidio para poder estar con su amor. Romeo que no tienen ni idea de lo que a Julieta se le había pasado por la cabeza, llega y ve a su amor «muerto», por lo que decide quitarse la vida ya que sin esa mozuela, no tiene sentido seguir vivo. Cuando Julieta despierta y ve que Romeo ha muerto, se suicida, esta vez de verdad. Como hubiera cambiado la historia si Julieta le hubiera podido mandar un whatsapp a Romeo contándole su plan para que no se preocupara. Caperucita habría llamado a su abuela para avisarle de que el lobo andaba por ahí y Hansel y Gretel podían haber llamado a sus papás (o haber puesto el gps en lugar de tirar miguitas de pan).

Pero las historias y los cuentos son así precisamente por esa dificultad en la comunicación. Por fortuna eso no ocurre hoy en día. Vivimos en la era de la comunicación, todos estamos conectados, todo está al alcance de un clic. Ya sea que cerremos una venta de tela asfáltica o queramos avisar a un amigo del estreno del nuevo capítulo de nuestra serie preferida. Y debemos reconocer que es muy práctico. Cuando realizamos labores de impermeabilización podemos estar en contacto con nuestros encargados o jefes en cualquier momento, estén donde estén, para comunicarles algún problema que haya surgido o alguna necesidad en la obra, como la falta de cierto tipo de material.

Pero debemos tener cuidado para que, en esta era de la comunicación, ésta no se convierta en un mero formalismo y podamos hablar de cosas verdaderamente importantes.