El autoadhesivo

El autoadhesivo

Recuerdo una ocasión en la que encontré un viejo álbum de cromos en casa de mi abuela. Era de «Don Quijote de La Mancha» y tenía algunos cromos pegados. No eran cromos como los de hoy en día. Se puede decir que eran más bien trozos de cartón fino, algo más grueso que la cartulina, con dibujos. Para colocarlos en el álbum necesitabas, obviamente, pegamento. Cuanto han cambiado los cromos desde ese momento. Yo ya tenía lo que hoy en día es común, cromos autoadhesivos. «Campeones: Oliver y Benji», «Willy Fog y la vuelta al mundo en ochenta días», … creo que no terminé ninguno, y eso que te daban la opción de comprar cromos específicos al final del álbum. A lo que vamos, que el autoadhesivo llegó a nuestras vidas con la intención de quedarse. No sólo en los cromos, el autoadhesivo también lo encontramos en vinilos, cintas, etiquetas, incluso tela asfáltica. Esto último es interesante, ¿tela asfáltica autoadhesiva? Pues sí, existe. Hasta ahora, la tela asfáltica se colocaba a base de calor. Al ser un compuesto bituminoso, éste se fundía y adhería a la zona deseada a base de calor, lo que hacía que todo hiciera un cuerpo impermeable para evitar las filtraciones. Esas telas asfálticas siguen en el mercado y dan muy buenos resultados, pero la autoadhesiva tiene una ventaja interesante, es sencillísimo de colocar. No necesita calor, se puede colocar sobre madera sin imprimación previa y con tan solo un dos por ciento de pendiente, ligera y económica. Tiene distintos acabados, lo que también le otorga un valor altamente estético. Aunque sea sencillo de colocar, no vendría mal un poco de ayuda profesional. No dudemos en preguntar las distintas opciones existentes para nuestros problemas de humedades y filtraciones.

Como decíamos, el autoadhesivo llegó para quedarse. Y a ti, ¿te quedó algún álbum por terminar?