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Dejar las cosas al azar

Un generador aleatorio de números es otra forma (un tanto rebuscada) de llamar a los dados de toda la vida. Aunque en realidad ese es su trabajo. Desde el parchís o el monopoly, hasta «Los castillos de Borgoña» o el «Sagrada», pasando por Las Vegas y su famoso siete, muchas son las formas en las que se han utilizado estos pequeños (a veces no tan pequeños) objetos. Y es que hay gente que se lo juega todo a los dados. Si no están cargados (es la forma de decir que no están equilibrados y por tanto tienen truco y es más fácil que salga algún número en concreto) los dados tienen un elemento de azar importante. Hay una posibilidad entre 6 de que salga el número deseado, pero hay dados de muchas más caras. Los jugadores de rol conocen bien los dados de ocho, doce e incluso veinte caras.

Este elemento de aleatoriedad genera tensión en los juegos pero en nuestros trabajos no podemos dejar las cosas al azar. Si estamos colocando una lámina asfáltica autoprotegida no podemos lanzar un dado y pensar: «Si sale un dos colocaré la tela esterdan 40/gp pol, pero si sale un 6 la esterdan plus. El tres y el cuatro lo dejamos para la glasdan 40/gp y el uno y el cinco para la polydan». En los trabajos de impermeabilización dejar las cosas al azar es sinónimo de problemas. Debemos pensar muy bien en los factores o los elementos con los que nos vamos a encontrar en la obra a realizar. Factores como la base sobre la que colocaremos la lámina, el tiempo que suele hacer en esa zona, la caída de la cubierta, si será transitable o no… En base a estos factores elegiremos un tipo de tela, un tipo de pasta selladora o cualquier otro elemento que creamos conveniente.

Dejar las cosas al zar no es buena idea. Si queremos jugar a los dados invitemos a un par de amigos a casa y echemos unas partidas al «Strike» o a su re implementación, el «Impact», y echémonos unas risas sin peligro.