Algo mas que una tela asfaltica

Algo más que una Tela Asfáltica

Sagarmāthā, Chomolungma, Qomolangma o Zhūmùlǎngmǎ Fēng son algunos de los nombres con los que se conoce al monte Everest, la montaña más alta del planeta con una altitud de 8848 metros sobre el nivel del mar. Desde 1885, año en el que Clinton Thomas Dent mencionó que era posible escalar el monte Everest, muchos intentaron conseguir esta proeza. Pero no fue sino hasta 1953 que se consiguió la primeras cumbre. Fueron Edmun Hillary (neozelandés) y Tenzing Norgay (sherpa del Nepal) los que llegaron a la cima el 29 de mayo de ese año. No hace falta que mencionemos que para conseguir semejante logro hay que estar muy preparados. Se calcula que subiendo esta montaña se pueden perder hasta seis mil quinientas calorías al día, mucho más de lo que gastamos normalmente, así que los escaladores deben intentar ingerir todas las calorías posibles mientras puedan.

Como si tratásemos de subir el monte Everest, también debemos prepáranos bien para realizar obras de impermeabilización. Necesitamos algo más que una tela asfáltica. Decimos que necesitamos algo más que una tela asfáltica porque este no es el único elemento que se utiliza en este tipo de impermeabilizaciones. Herramientas, productos de imprimación e incluso bandas de refuerzo como la banda de refuerzo e 30 p elast, vitales para los encuentros con paramentos verticales, juntas de dilatación o desagües. Son tiras bituminosas de unos 32 cm.de ancho de estilo SBS con armadura de fieltro de poliéster no tejido. Aparte de utilizarse en los encuentros ya mencionados también son muy útiles como barrera anticapilaridad en arranque de muros.

Al igual que un montañista necesita algo más que ingerir calorías, una obra de impermeabilización requiere algo más que una tela asfáltica. Reconocer esta verdad nos ayudará a estar bien preparados y «coronar la cumbre» en nuestras labores de impermeabilización.